Vocación Descentralista
Dedicamos este segundo número al análisis del proceso de descentralización. Y a través del debate ponemos sobre la mesa una pregunta de fondo: ¿Por qué descentralizar?.
Hemos querido hacer algunos aportes que despierten el interés de nuestros lectores por la importancia que tiene para el país este proceso de descentralización. Esperamos que sea un proyecto sin retorno y que, a pesar de las dificultades que se presentan en el camino, como dice Yehude Simon, sigamos teniendo un balance positivo.
Y es positivo porque, de una u otra manera, autoridades nacionales, regionales y locales están aprendiendo, poco a poco, a compartir el poder, razón de ser de la descentralización –como diría Rudecindo Vega; aunque no debemos olvidar –luego de leer a Raúl Molina– que, para conseguirlo, hay que involucrar a todo el país, y compartir una visión común que se convierta en una política de Estado, para dejar de hacer discursos y convertir este proyecto en una realidad.
No podemos olvidar que también hay que darle una mirada a otras experiencias que ya iniciaron procesos similares, y aprender de ellos para no cometer los mismos errores, y aprender de aquellas buenas prácticas que resultan exitosas. A ello apunta José Manuel Rodríguez con la delimitación de competencias de las comunidades autónomas en la constitución española.
Como ustedes podrán ver en cada página de esta publicación está nuestra vocación descentralista, porque nos reconocemos parte del interior del Perú, de ese espíritu que, a punto de esfuerzo, desarrolla proyectos propios que tienen su origen fuera de la capital, como esta organización que se inició en Huancayo y hoy tiene proyección internacional.
Esperamos que este número sea de su gusto, que lo disfruten y que nos hagan llegar sus aportes y comentarios para imaginar nuevos temas de debate, de crítica, de discusión y de propuesta. Ese es el espíritu de Nueva Gerencia Pública.

Emma Barrios
Directora
Escuela de Gerencia Continental |